Los carteros no solo dejan correspondencia en los buzones, también la reciben. El efímero dúo de pop electrónico The Postal Service envió en 2003 un interesante paquete certificado, Give Up. Pese a su buen recibimiento, aquel álbum nunca tuvo continuidad en un nuevo largo -de momento-. Aún así, algunos músicos sí firmaron el acuse de recibo de aquella carta y aportaron sus relecturas de un dos de los temas de Ben Gibbard y Jimmy Tamborello.
Such Great Heights
The Postal Service:
Iron & Wine:
Ben Folds:
We Will Become Silhouettes
The Postal Service:
The Shins:
Y hablando de acuses de recibo, de versiones y aversiones: pinche aquí.
Mostrando entradas con la etiqueta Versiones/Aversiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Versiones/Aversiones. Mostrar todas las entradas
lunes, 6 de julio de 2009
miércoles, 13 de febrero de 2008
Bajo el puente
La canción que dio título al disco se convirtió en un éxito y se mantuvo durante seis semanas en el primer puesto del Billboard. Tuvieron que llegar los Beatles con su Let it be para apartarlos de ese lugar. Una curiosidad: aquel también fue el último disco del cuatro fantásticos y, según los rumores, también tuvieron su disputas, bajo la atenta mirada de la mala malísima del pop: Yoko Ono -no pronuncie su nombre tres veces seguidas-.
Paul Simon compuso la canción para que la cantase Art Garfunkel, que era el rubio de irritante voz. Pero, parece ser que no le apetecía que la cantase el solo, prefería compartir la canción. Guerra de egos y disputa al canto.
La canción fue un éxito, y otros artistas quisieron hacer la propia. El listado de versiones de Bridge over troubled water es kilométrico: Jackson 5, Roy Orbison, Roberta Flack, Willie Nelson, Jonnhy Cash e, incluso, el ínclito Camilo Sexto, traducida para tan magna ocasión.
Entre tantos nombres destacan: Elvis, Aretha Franklin y Jonnhy Cash. Cuando Simon escuchó la versión del rey del rock, aseguró que aquel tema ya no podría ser suyo nunca más. A partir de aquel momento se había convertido en una canción del rey.
Y del rey a la reina, aunque en este caso del soul. Aretha Franklin, un año después de que se publicase la canción, se sentó al órgano para desmontar la melodía de Simon & Garfunkel. La musa convirtió la composición en un himno R & B al que dotó de la viveza y el brío de una de las voces más personales y con carácter de la historia de la música. Tanto fue así, que en 1971 logró meterla en el top de las canciones más escuchadas del año -además de superar la versión original-.
En American IV: The man comes around, la última grabación publicada en vida por el inigualable Jonnhy Cash, se recogía la lectura del músico de Arkansas. En sus postreros discos -publicados con American Recordings- Cash dio salida a sus gustos musicales con un buen puñado de versiones, la mayoría mejores que las originales e, incluso, insuperables. Verbigracia: My personal Jesus. A pesar del talento de Depeche Mode, la versión del viejo Cash es un hito.
En cuanto a Camilo Sesto, qué decir. Pues eso, Camilo, qué tipo.
Aretha Franklin
Camilo Sesto
Aretha Franklin
Camilo Sesto
martes, 13 de noviembre de 2007
Vivir sin electricidad
Cuando la industria discográfica impone a los artistas sacar discos como churros, se agradece que haya músicos que no se obsesionen con publicar de manera sistemática cada año. El sueco, de padre argentino, José González pertenece a esa clase de músicos que prefiere dejar que el tiempo repose entre disco y disco. Su primer álbum, Veerner se publicó en el año 2000, su segundo disco -In our nature- fue publicado el pasado mes de septiembre.Veerner fue el primer encuentro de González con el negocio discográfico. El sueco se enfrenta a su música sólo con una guitarra acústica, la electricidad no existe en su universo. Su principal arma son los arpegios y acordes armónicos, además de una voz grave, íntima y muy personal.
Este disco logró cierto reconocimiento fuera del circuito de la música independiente. Fue gracias a un anuncio de Sony Bravia en el que se podían ver miles de pelotas de colores que caían por una cuesta. Aunque Heartbeats, que así se llama la canción, fue compuesta en realidad por los también suecos The Knife, que la incluyeron en su disco I found the knife. Sus compatriotas sustituían las guitarras por la electrónica y la voz calmada de González por la vibrante voz de su cantante.
Influencias diversas
Al escuchar la música de este bioquímico vienen algunos nombres a la cabeza: Leonard Cohen, Elliot Smith y Nick Drake. Pero González, al hablar de sus preferencias, incluye un listado de artistas cuando menos sorprendente: el malogrado Chet Baker, la Nueva Trova Cubana, Will Oldham, los primeros discos de Silvio Rodríguez, la música brasileña, Fela Kuti y los imprescindibles Jason Molina y Tortoise. Con todos estos nombres se puede intuir que hablamos de un artista al margen de tendencias con una mente abierta y encandilado por las propuestas de músicos con una muy particular forma de entender el mundo. Un iconoclasta.
Ahora, José González vuelve a la carga con In our nature. Como muchos músicos, este creador ha querido mantener el estilo sencillo que caracterizó su primer larga duración. Esto es lógico. González ha conseguido algo que pocos novatos pueden alcanzar: un universo sonoro propio que permite reconocerle a la primera escucha. Su pop personal, serio e introspectivo, tiene un sello que le hace inconfundible.
En esta ocasión a su particular sonido de guitarra, de dotes hipnóticas, ha sumado dos compañeros de viaje en algunas de las canciones: Eric bodin a las percusiones y Yukimi Nagamo, que hace algunos coros. Por lo demás, lo mismo: letras repletas de simbolismo y una proceso de grabación sencillo y casero.
Una curiosidad: José González ha incluido en sus discografía varias versiones. Se atrevió con la electrónica en la mencionada Heartbeats, le hincó el diente a un himno generacional del post-punk: Love will tear us apart y, en In our nature, ha incluido una sorprende visión de Teardrop, de Massive attack. Una preciosa relectura del este clásico actual.
Tras vender más de 700.000 discos -cifra nada despreciable- con su primer álbum, un diario británico dijo: "En un mundo de clones musicales, el sueco es un original y emocionante nuevo talento". Es difícil ser más acertado.
Killing for love
miércoles, 3 de octubre de 2007
Un hombre sencillo
Leonard Cohen es el poeta, al menos esta era su profesión antes de dedicarse a la música. Sus canciones han sido asaltadas por músicos del más diverso pelaje: Johnny Cash, Bob Dylan, Rufus Wainwright, Klezmer Conservatory Band, Nick Cave, Enrique Morente con Lagartija Nick -versión imprescindible-, e, incluso, la ínclita Ana Belén. Pero quizás de todas la interpretaciones que se han hecho de las canciones del canadiense, la mejor sea la de uno de los niños terribles de los años noventa: Jeff Buckley.Buckley, hijo del genial Tim Buckley, sufrió la misma suerte que su padre: una muerte temprana. A pesar de desaparecer con apenas 30 años, el músico californiano dejó dos discos repletos de algunas de las canciones más intensas del rock. Después, como suele ocurrir en estos casos, se han publicado directos y todo aquello que había dejado grabado el mistery white boy.
En el primer disco que publicó Buckley en 1994 (Grace), incluyó una versión del Hallelujah de Cohen. Un tributo en seis minutos en los que el músico de Orange County exhibe esa voz tan personal que encandilaría a Thom Yorke, cantante de Radiohead, en sus inicios.
La versión desnuda de Jeff Buckley, su voz es sólo acompañada de su guitarra, es un ejercicio de enrevesada sencillez. Es difícil encontrar a alguien que con tan poco barro pueda fabricar tan gran vasija. Buckley convierte este salmo -repleto de alusiones bíblicas, que tanto gustan a Cohen- en una oración laica.
Es difícil saber cuál era la intención del músico californiano cuando grabó esta canción -todo un reto-, aunque seguramente sería tan sencilla como desmontar los principios de la física cuántica. Casi lo logra.
miércoles, 9 de mayo de 2007
La orquesta del pueblo
La historia de la música está llena de grupos que han dedicado su vida a las versiones. Las orquestas de pueblo lo hacen verano tras verano sin asomo de vergüenza y, durante los años sesenta, muchos grupo españoles de 'yeyes' dedicaban su talento a versionar en castellano a grupo británicos. Hayseed Dixie hacen versiones, pero no es un grupo yeye. Lo de la orquesta de pueblo aún no está claro.Proceden de los Estados Unidos más profundos, esos de peto vaquero y camiseta sin mangas. La leyenda asegura que este cuarteto, de un pueblo de Los Apalaches, descubrió el rock'n'roll al encontrar un coche accidentado repleto de vinilos de AC/DC y Kiss. Ya que el conductor estaba muerto, estos granjeros decidieron tomar en préstamo los discos. Les gustó lo que oyeron, les gustó tanto que decidieron comenzar a tocar esa música, pero a su estilo, a ritmo de bluegrass y hillbilly.
Música como tabaco de mascar
Su sonido es acústico: guitarra, banjo, mandolina, bajo y el arpa de boca (instrumento imprescindible para tocar en el porche de una destartalada casa de Alabama). Su música es ruda, como escupir el tabaco de mascar, y festiva. Huele a cerveza y requiere de un imponente '¡yiiiiiiiiijaaaa!' cuando la banda termina la actuación.
En su último disco, 'Weapons of grass destruction' -título que deja bastante que desear-, amplían el abanico de versiones. El rock más duro deja paso al pop, aunque el resultado es el mismo: bluegrass. Pero la gran sorpresa es descubrir una versión de uno de los grupos más in del momento: Scissors sisters.
Los neoyorquinos más glamurosos, excesivos y fiesteros, amantes de la ropa de cuero y de ABBA; vistos por los leñadores más marchosos y cerveceros de Los Apalaches. Un duelo, al amanecer, en toda regla.
¡Yiiiiiiiijaaaaa!
Para escuchar:
I don't feel like dancing, Scissors sisters
I don't feel like dancing, Hayseed Dixie
Etiquetas:
¿Me concede este baile?,
Escuchas osadas,
Versiones/Aversiones
miércoles, 18 de abril de 2007
Tras la electrónica, blues
Thom Yorke es un genio. Radiohead es la gran banda de los 90 y uno de los grupos que más seguidores e imitadores, para bien y para mal, ha dado. El disco 'Ok computer' es un disco perfecto y 'Kid-a' un arriesgado experimento que les convirtió en un grupo de culto.Yorke, en solitario, no se diferencia mucho de Radiohead. Hace lo que sabe hacer y el resultado es más que positivo. Una de las mejores canciones de su último disco es 'The clock'.
Resulta sencillo, sobre todo si eres músico profesional, defender una canción arropado de arreglos, producción y postproducción, pero ¿y enfrentarse sólo con una guitarra acústica a tu propia creación? El líder de Radiohead -genio, genio, genio- se sentó en el taburete del escenario de The Henry Rollings show con su acústica -el algodón no engaña- y demostró que, tras tanta electrónica y tanta tecla, 'The clock' no es más que una grandiossa canción con una base rítmica de blues.
Una impresionante versión que, espero opiniones, supera la original.
Ya lo decía Mies Van Der Rohe: menos es más.
Para escuchar:
'The clock', original
'The clock', acústica
Etiquetas:
Devocionario,
Pistas,
Versiones/Aversiones
viernes, 2 de marzo de 2007
'Love will tear us apart'
'Love will tear us apart' fue grabada por primera vez un 26 de noviembre de 1979 en los estudios de la BBC, junto al mítico John Peel. Seguramente Ian Curtis, atormentado líder de Joy division, no sabía que en ese momento creaba un referente generacional. Quizás una de las canciones más versionada de la historia de la música popular. Para bien y para mal.Ian Curtis acabó colgado del cuello por una soga. La vida era demasiado complicada. Su gran canción ha sido colgada en más de una ocasión (prescindibles las versiones de Cienfuegos y Bono con Arcade fire). Otros grupos, como Nouvelle vague, han estado a la altura del original e, incluso, han encontrado un lenguaje propio, alejado del sonido y la estética del cuarteto de Manchester.
El legado de Curtis, un joven conservador en lo político y vanguardista en lo musical, no puede medirse por los tres únicos discos que grabó. Su herencia hay que buscarla en los cientos de grupos que alguna vez han tarareado: 'Love, love will tear us apart, again'.
Para escuhar:
Joy division, la original
Nouvelle vague, un encuentro con la bossa
Susanna and the magical orchestra, minimalismo
José González, solo frente al peligro desde Nueva York
Worm is green, sinuosos
Cienfuegos, el horror era esto
Suscribirse a:
Entradas (Atom)