domingo, 31 de mayo de 2009

ABC, un, dos, tres, sota, caballo y rey

Telekinesis es (y si no lo es, debería serlo) uno de los grupos revelación de este año, al que aún le restan meses. Su álbum de debut, Telekinesis!, forma parte del catálogo del sello Merge, lo que equivale a 20 años de calidad. La discográfica del líder de los carismáticos Superchunk, Mac McCoughan, ha fichado a este grupo, asentado en Seattle -tras el que se esconde el compositor y multiinstrumentista, batería y cantante en directo, Michael Benjamin Lerner-, para ofrecer un disco acertado, directo, vibrante y brillante. Pop-rock con aroma a indie americano de los 90 y a The Shins y Death Cab for Cutie -Chris Walla lo produjo y se nota-.

Entre los once temas de guitarra -vieja escuela- se esconden varios éxitos 'a la primera' (Coast of Carolina y Great Lakes). En posteriores escuchas, además, se descubren pequeños joyas sin alharacas. Ningún tema alcanza los cuatro minutos, no hay transgresión ni extrañas estructuras. Como el sujeto verbo y predicado, repiten el verso estribillo verso estribillo. En este negocio no hace falta más.

La gran canción de Telekinesis es Tokio, un tema pegajoso que engancha a la primera y obliga escucharlo hasta la extenuanción. Puro disfrute guitarrero que sirve de cebo para adentrarse, sin darse cuenta, en está exaltación del sota, caballo y rey.

viernes, 15 de mayo de 2009

Hola, ¿cómo estás?

Johnston, inclasificable. Casi treinta años publicando temas que graba en su casa. Lo-fi. Un artista, un tipo enfermo. No es una imagen, está diagnosticado. Daniel Johnston sufré un desorden psiquiátrico. ¿Cambiaría su música si no fuese así? No lo sabemos y tampoco importa. Desde su primera grabación en el año 1981, una cinta con una portada ilustrada por su propia letra, se ha hecho un pequeño hueco en la música independiente y underground -he aquí lo nuclear-. Autopromoción, boca a oído, pasión y un universo alejado de todo.

En los noventa, Cobain le reivindicaba. Groenning también le rinde culto. Los demás saltan al carro atrapados por esa mezcla de surrealismo, inocencia infantil y crudeza sin ambages que desprende este músico y artista gráfico. Muchos grupos han decidido versionarle: Television Personalities, Beck, Tom Waits, Sparklehorse con los Flaming Lips y M. Ward, entre otros.

Amante confeso de los Beatles, los cómics y el Capitán América incluyó en su primera casete, Songs of Pain, una preciosa canción de desamor: Grievances. No hay tópicos. El concepto emotividad se desliza entre parámetros extraños. "Si no puedo ser tu amante, seré una peste", advierte a la afortunada, a la que había saludado con un sutil, "Hola, ¿cómo estás?". Toda comienza con una tos y un par de soplidos en el micrófono.

El tejano es una isla, tintineante, extraña y amarga, en el mundo de la música. No persigue tendencias, ni la pulcritud técnica o el virtuosismo, tampoco las ventas; pero ya ha alcanzado su trono. Probablemente a él le da igual. Simplemente, siguió el consejo que el bibliotecario le da en esta canción: "You can't buy no respect".

jueves, 7 de mayo de 2009

Peluda lisergia

Irreverencia. 16 años de experimentación. 16 años de pop, power pop, electro pop, rock progresivo, electrónica y demás creaciones de laboratorio. 16 años con el nombre más tierno de la escena independiente británica: Super Furry Animals (SFA). Los animales súper peludos (o peludísimos). Apelativo tan estrambótico como las horrorosas portadas de sus discos. Los galeses han engendrado en este tiempo algunas de las mejores melodías de la última década. Beach Boys de los buenos, aunque no en la California iridiscente de los Wilson. Las han agitado y golpeado con todo aquello que han descubierto en el camino. Peludos y excéntricos. Syd Barret se enorgullecería de ellos.

La primera referencia discográfica de este cuarteto data de 1994, Dim Brys: Din Chwys. Desde entonces han grabado nueve discos, el primero Fuzzy Logic, el último Dark Days/Light Years. Una curiosidad, tienen a gala contar con uno de los títulos más largos de la historia de la música: Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch (In Space), un EP cantado en gaélico que homenajeaba al pueblo galés de impronunciable e infinito nombre. Entró en el Guiness.

Otras ligas
En sus comienzos se les emparentó con toda la plebe del Brit-pop. Esa no era su liga. Ellos jugaban a otra cosa. Sí, sus armonías vocales podían hermanarse con Teenage Fanclub, hubo quien, incluso, encontró cierto olor a Oasis. Pero aquello no era para SFA. Tampoco se podían comparar a sus coetáneos galeses Gorky's Zygotic Mynci o Catatonia. En el mundo de los SFA reina (pero no gobierna) la lisergia, como ocurría con los brillantes Beta Band.

El quinto galés ha logrado delimitar sus propias reglas dentro de cada álbum. Podrían plantarse junto al reprodutor de música y aclarar antes de empezar a escuchar el disco: "Hola, somos los SFA y nosotros marcamos el terreno. Si quieres venir a jugar, acepta que lo que haya al otro lado ya no importa. Estás en nuestra cancha. Nosotros sacamos y elegimos campo. Tú, juegas con uno menos". Pero esta desventaja es aparente. Sus canciones rebosan tradición, que engarzan con fragmentos que alteran la estructura tradicional del pop-rock. La escucha se altera, pero no resulta amenzante. Nadie podría tener miedo de un tierno animal peludo.

[Todo esto debería haber comenzado con una disculpa. Sirvan estas canciones como pago por la ausencia. Dejemos los reproches a un lado y volvamos al punto de partida. Hablemos de música]



miércoles, 7 de enero de 2009

2008

Castigados un año más al eterno retorno, 2008 exige su lista dedicada a lo mejor del año que se fue. Raphael -El Artista-, regresó a TVE con un especial de incalculable valor, tanto en euros, pesetas, libras o dólares. Asincopado, parcial, subjetivo y atemporal, hace memoria musical del año bisiesto y también aspira a ser un referente del periodo navideño, como Raphael. ¿Por qué listas de 10?, ¿por qué de 20?, ¿o de 50?, ¿por qué no una de 28 y otra de 35? Al igual que el curso pasado, pido perdón por todo lo que se queda fuera y que debería estar.

Discos:

  1. 'Falling off the Lavender bridge': Lightspeed Champion
  2. 'Tanglewood Numbers': Silver Jews
  3. 'From here to eternity: live': The Clash
  4. 'Do You Like Rock Music?': British Sea Power
  5. 'What's Next to the Moon': Mark Kozelek
  6. 'Avería y redención #7': Quique González
  7. 'Blue Sky Blue': Wilco
  8. 'Sirens': Pete Greenwood
  9. 'The New Folk Sound of Terry Callier': Terry Callier
  10. 'Heavenly': Half Foot Outside
  11. 'The Salvation Blues': Mark Olson
  12. 'Celebration': Thomas Function
  13. 'A propósito de Garfunkel': The New Raemon
  14. 'Let me go, let me go, let me go': Jason Molina
  15. 'Með suð í eyrum við spilum endalaust': Sigur Rós
  16. 'Boxer': The National
  17. 'A.M.': Magnetic Morning
  18. 'The Days of Wine and Roses': The Dream Syndicate
  19. 'Sweet Babt Jane': James Taylor
  20. 'The Hawk is howling': Mogwai
  21. 'Todas Sus Grabaciones 1983/1985': Golpes Bajos
  22. 'Into the wild': Eddie Vedder
  23. 'Juego entrópico', Nueva Vulcano
  24. 'The Paul Simon Songbook': Paul Simon
  25. 'California': American Music Club
  26. 'Mirrored': Battles
  27. 'Roll with it': Eli 'paperboy' Reed

       * Mención especial: 'In our nature': José González

Canciones:

  1. 'If you want blood': Mark Kozelek
  2. 'Mano izquierda': The New Raemon
  3. 'Miniature Birds': Grand Archives
  4. 'Soul meets body': Death Cab for Cutie
  5. 'The Way you Move your Hair': Nada Surf
  6. 'Time to pretend': MGMT
  7. 'Un arpón de grillos': El columpio asesino
  8. 'Chelsea hotel #2": Leonard Cohen
  9. 'Atlas': Battles
  10. 'Tell me what is worth': Lightspeed Champion
  11. 'Falling away': Preston School of Industry
  12. 'Omaha nights': Gary Louris
  13. 'Luther Vandross': Shine
  14. 'Flash-back al revés': Klaus & Kinski
  15. 'Balloons': Foals
  16. 'Paris is burning': St. Vincent
  17. 'After Hours': We are Scientists
  18. 'Pull the curtains': Grandaddy
  19. 'I'm getting back into getting back into you': Silver Jews
  20. 'Modern mystery': Someone Still Loves you Boris Yeltsin
  21. 'Eye know': De la soul
  22. 'The floating space boy': Half foot outside
  23. 'Divine': Sebastian Tellier
  24. 'La vida te lleva por caminos raros': Quique González
  25. 'Breathless': Nick Cave & The Bad Seeds
  26. 'Art Class': Superchunk
  27. 'Jenny': American Music Club
  28. 'Run, run': Those dancing days
  29. 'I feel too young to die': South San Gabriel
  30. 'Hey sceneters': The cribs
  31. '5 years time': Noah and the Whale
  32. 'The letter': Black Heart Procession
  33. 'Nightmare on Northumberland': The Ramsays
  34. 'Soft Hand': The Willard Grant Conspiracy Pilgrim Orchestra
  35. 'Carrot rope': Pavement




























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jueves, 30 de octubre de 2008

We shall overcome

No hay música que acalle una barbarie.

El reverendo Charles Tindley's compuso la letra para el gospel I'll overcome someday a comienzos del siglo pasado. Más adelante este tema se convirtió en We shall overcome. La canción fue un referente en la lucha por los derechos civiles y para los movimientos pacifistas. Muchos músicos la han interpretado. Desde Peter, Paul and Mary a Joan Baez, Petter Seeger o Springsteen. La mejor, la reina del gospel, Mahalia Jackson.

Nosotros también triunfaremos. Libres y sin miedo. Todo irá bien. We shall overcome, one day.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Aleluya para hoy

A Eustaquia y Nahum, en conmutativa relación de factores indivisibles.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Canciones del verano II

Alabado sea Mark. Alabado todo lo que graba, todo lo grabado y lo que le quede por grabar. Alabados sus directos, sus discos piratas, los de versiones y los recopilatorios. Bendito el que le escucha con oídos limpios, el que lo hace con desgana y el que lo desprecia por tedioso. Kozelek es el profeta. Oasis y Coldplay, los fariseos. Tokio Hotel, Melendi y Pignoise, el maligno hecho carne.

Summer dress es el salmo más perfecto del estadounidense. Su versión en directo, desde la sala l'Heliogàbal de Barcelona, es maná. Una confesión de amor en el tono más triste del Medio Oeste. Kozelek no necesita una banda, orquestaciones, vídeos y fuegos artificiales para aplacar la ira de sus fieles, sólo su guitarra, su voz y un chelo.

Recto es su juicio, luz en el sendero. Aléjate de mí U2.