miércoles, 24 de octubre de 2007

Tacos y hamburguesas

Mexicali y Calexico son dos ciudades fronterizas: Baja California y California, Estados Unidos y México. Pero Calexico también es un grupo cuya música se pasea por la estrecha franja que marca la tierra de nadie y huele a tacos y a hamburguesas. Oriundos de Tucson (Arizona), John Convertino -ritmo- y Joey Burns -voz y guitarra- muestran en sus canciones la pasión que sienten por la música de la costa Oeste americana de los sesenta, el country, las bandas mexicanas norteñas y los mariachis.

Su disco Feast of wire asentó los posos de su discografía. Es una especie de grandes éxitos en el que aúnan todos los elementos que les han convertido en un grupo más que interesante y recomendable. Su fuerte, las canciones melancólicas que hablan de la frontera, que suenan a botas de vaquero con espuelas, a fantasmas muertos en las minas de oro, a sombrero charro y a una bola de heno que recorre una ciudad desierta y polvorienta con un salón. El whisky se bebe solo y el agua es para las mulas.

La música del grupo de Arizona es amiga de las guitarras slide y de las trompetas, con claros toques mariachis, pero no dudan en utilizar acordeones, como el increíble tema que abre el disco, Suken Waltz.

Medios tiempos, jazz y pop
Feast of wire
está repleto de ecos de Morricone y Rota (Close behind y Whipping the horse's eye), especialmente en las canciones instrumentales, y se mueve entre los medios tiempos de aire latinos y los ritmos marcianos de Crumble y Attack El Robot! Attack!, dos ejercicios de jazz enérgico y, en el caso de la segunda canción, marciano. Por supuesto, este álbum también tiene espacio para melodías de meridiano pop, como Not even Stevie Nicks.

Pero Calexico, y especialmente Feast of wire, no son un grupo de científicos experimentales. Excepto en su "discografía paralela" -Rockdelux dixit-, Aerocalexico y Travelall, su lugar no es el laboratorio. Se manejan con total soltura en las historias del otro lado, cantadas por gringos con guitarras españolas, acompañados de músicos procedentes del país vecino. Su género es el western, quizás el spaguetti western.

Calexico siempre ha sabido elegir buenos compañeros de viaje: amigos de Giant Sand, Friends of Dean Martinez, Neko Case y Iron & Wine, con quien grabaron un interesante ep. Todos estos grupos se han convertido en una especie de microuniverso sonoro. Quizás el sol sea Calexico, a pesar de que en sy último disco, Garden Ruin, se han alejado de su propia órbita para dejarse caer en parajes más cercanos al folk y el pop.

Este dúo son a la música lo que el tex mex a la comida. No son puros, son mestizos. Aunque, por completar la comparación, lo que hacen quizás sea el mejor tex mex de Estados Unidos. Cocina de autor en la que Feast of wire es su mejor menú.







5 comentarios:

Nahum dijo...

Graxias.

Nahum dijo...

No puedo competir contigo en la magnífica descripción que haces de su música. Pero, joer, tienen fuerza y ese brillo interno los tipos, eh.

Recuerdo descubrirlos hace tres años, por el acompañamiento musical que hacían de aquel emocionante anuncio de Mohammed Ali y el Impossible is nothing.

En efecto, hay ecos del spaguetti western morriconiano, sobre todo en la segunda que cuelgas.

Dan ganas de irse a vivir a la frontera, con los Cohen y McCarthy (impresionante nueva película, ya verás).

Ya sé cuál va a ser mi siguiente CD robado, maestro.

Anónimo dijo...

Acompáñese la mezcla conduciendo por las reservas que llevan de Arizona al fin del mundo con un Chevrolet Camaro del 84.

Déjese llevar.

Disfrute.

AB dijo...

Hombre!

Así que tú también los frecuentas... Los descubrí en uno de estos cds de mezclas de un amigo hace varios años. Acabé haciéndome con el black light y el hot rail, desde entonces me han acompañado.

Me sorprendió encontrarmelos en la bso de L'ultimo bacio -de Gabriele Muccino- cuando un "jipi" está apareandose entre nubes de maría...

Sincopado dijo...

Me gusta la idea del Chevy, aunque quizás sería mejor un autobús repleto de mariachis camino de la frontera.

Ab, qué mala memoria tienes, de verdad. Mira que no hemos hablado veces de caléxio. ¿Será el ambiente de Antigua que te pierde?

Abrazo